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martes, 28 de abril de 2015

Gabriel Naudé, primer teórico destacado de la organización bibliotecaria

Gabriel Naudé fue un bibliotecario, bibliógrafo y escritor francés (París, 1600-Abbeville, 1653).

Bibliotecario personal de Henri de Mesmes con sólo veintidós años, presentó la dimisión para continuar sus estudios de medicina en Padua. En 1629 fue llamado a Roma como bibliotecario del cardenal de Bagni y luego del cardenal Barberini. Richelieu le encomendó la difícil tarea de investigar cuál era el verdadero autor de la Imitatio Christi. Naudé se decidió por Tomás de Kempis, y Richelieu lo llamó a París como su bibliotecario. En 1633 fue nombrado médico de Luis XIII, y en 1643 se convirtió en bibliotecario del cardenal Mazarino, cuando éste sucedió a Richelieu como primer ministro de Francia.

Para Mazarino reunió unos 40.000 libros provenientes de toda Europa y formó así la Biblioteca Mazarina, abierta a todo el público y considerada como la mejor biblioteca de ese período. Adaptando un sistema desarrollado anteriormente, Naudé utilizó para esta biblioteca la siguiente clasificación: teología, medicina, derecho, historia, filosofía, matemáticas y humanidades, con las adecuadas subdivisiones. La Biblioteca Mazarina fue dispersada durante la insurrección de la Fronda (1648-53), siendo Naudé exiliado a Suecia. Murió en Abbeville el 30 de julio de 1653, cuando planeaba dirigirse a Estocolmo para encargarse de la biblioteca de la reina Cristina.

Considerado el primer teórico importante de la organización de una biblioteca, en 1627 escribió un tratado titulado Advis pour dresser une bibliothèque (Instrucciones para establecer una biblioteca), que circuló como manuscrito antes de su publicación en 1644. En esta obra -dirigida a una audiencia de aristócratas acaudalados y poco conocedores- sostenía que una biblioteca debía ser amplia en contenido y estar sistemáticamente organizada y catalogada, e instaba a los coleccionistas a que abrieran sus bibliotecas al público. Naudé escribió también obras como Bibliographia politica (1633), título en el que se utiliza por primera vez la palabra "bibliografía", y Considérations politiques sur les coups d'Etat (1639).

(De: Monteros, Eliseo. Diccionario biográfico de bibliotecarios y bibliotecólogos. Buenos Aires : Dunken, 2008.)

En esta página puede leerse el libro Advis pour dresser une bibliothèque (en francés).

domingo, 13 de octubre de 2013

Breve historia de mi biblioteca

Al volver mentalmente al pasado para descubrir los orígenes de mi biblioteca personal, encuentro que éstos se remontan a mis diez años. Como he relatado en otra ocasión, para mi cumpleaños número diez un compañero de la escuela me regaló un libro que sólo leí al año siguiente. A partir de entonces, el tiempo y -de algún modo misterioso- las circunstancias hicieron el resto.

Algunos de los libros cuya lectura
me resultó especialmente agradable
Entre los primeros autores que leí se encontraban el francés Jules Verne (más conocido en los países de habla hispana como Julio Verne), el estadounidense Mark Twain y el escocés Robert L. Stevenson, entre otros, a los que todavía suelo releer con interés. Muchas veces leía las obras de estos escritores en adaptaciones para jóvenes, por lo cual no podía apreciar cabalmente el verdadero carácter y estilo de las mismas. Con el tiempo, fui reemplazando muchos de estos libros por ediciones completas, pero aún conservo algunos ejemplares de estas primeras adquisiciones. Por otra parte, había ediciones para jóvenes pero sin abreviar y en buenas traducciones, como la bella colección "Mis libros" de la editorial Hyspamérica.

Durante el secundario, que realicé en Villa Carlos Paz, el espectro de mis lecturas empezó a ampliarse. Algunas tareas para el colegio -pese a tratarse de un colegio de orientación comercial- me hicieron acercarme al Martín Fierro, por ejemplo, o a María, del colombiano Jorge Isaacs, y también a escritores argentinos del siglo XX, como Ernesto Sabato y Julio Cortázar. Además, leí por mi cuenta una buena cantidad de autores, más o menos heterogénea, como Salgari, Dumas padre, Melville (Moby Dick), Lewis Wallace (Ben-Hur), Swift, Defoe, Bécquer y Saint-Exupéry.

Ediciones de lujo
No sabría decir cuántos volúmenes tenía mi biblioteca al finalizar el secundario, pero supongo que no pasaría de cien. Porque fue precisamente en esta nueva etapa, la de estudiante en la universidad y de nuevo en la ciudad de Córdoba, cuando la biblioteca empezó a experimentar un mayor crecimiento, en cantidad y variedad. Además de continuar leyendo a algunos de los autores ya mencionados, conocí a muchos otros: ingleses e irlandeses, como John Bunyan (el autor de El progreso del peregrino), Joseph Conrad o James Joyce; estadounidenses como Hemingway; franceses como Dumas hijo; rusos como Gogol, Tolstoi o Chéjov; latinoamericanos como Neruda o García Márquez; argentinos como Borges, Bioy Casares y Lugones.

La carrera que había elegido había sido la bibliotecología, y poco después tuve la idea -la extraña idea, podría decirse- de ser escritor, de modo que mi vinculación con los libros y las bibliotecas no podía ser más estrecha. También comenzaron a interesarme, en cierta forma, las ediciones de calidad en cuanto a los aspectos externos del libro, por lo que suelo considerarme además un bibliófilo aficionado.

Volúmenes que podrían entrar en la
categoría de libros curiosos
Una visión rápida de los estantes de la biblioteca -organizada en general siguiendo la Clasificación Decimal Universal, aunque con algunas modificaciones- da una idea de mis preferencias. La literatura británica ocupa tres estantes y destacan, por la cantidad, las obras de Stevenson; la estadounidense, dos estantes. La literatura alemana no llega a un estante completo y lo comparte con algún escritor suizo, sueco y noruego. Los franceses llenan siete estantes, aunque más de cinco están dedicados a Verne (algunas de sus obras en más de una edición). Italianos y españoles llenan un estante y medio y los rusos un estante. La literatura argentina ocupa tres estantes y otros latinoamericanos un estante más, con escritores mexicanos, cubanos, peruanos, uruguayos, etc. Otras literaturas, apenas representadas, son la polaca, la checa, la árabe o la japonesa.

Vista parcial de la biblioteca
Fuera del ámbito estrictamente literario, la biblioteca posee obras de bibliotecología, filosofía, psicología, religión, biografías, historia y obras de referencia, como enciclopedias temáticas y alfabéticas, diccionarios biográficos, etc. En el presente, la colección consta de unos 670 volúmenes y también, como es natural, cuenta con discos de música y películas, entre las que se encuentran filmes de Orson Welles, Ingmar Bergman y Roman Polanski.

En esta breve descripción he omitido a muchos escritores apreciados, también representados en mi biblioteca. Algunos de ellos son: W. H. Hudson, William Saroyan, Selma Lagerlöf, Guy de Maupassant, André Maurois, Umberto Eco, Miguel de Cervantes, Alexandr Solzhenitsyn.